Bulletin No41 Decembre 2023 Al informar las declaraciones, durante su toma de posesión el 3 de diciembre, del presidente electo argentino Milei, subrayamos [1] su programa de clase al servicio de los intereses de la burguesía argentina vinculada al imperialismo estadounidense y a este último mismo. Con los decretos (Decretos de Urgente Necesidad - DNU) de desregulación económica que proponen implementar, es una declaración de guerra a los trabajadores y al pueblo argentino en cuestión. Así, Javier Milei lanzó un plan de guerra generalizado: megadevaluación, reducción drástica del gasto público, protocolo para reprimir manifestaciones y el famoso DNU que permite al gobierno eliminar cientos de leyes entre derechos y conquistas sociales. De hecho, todas las medidas anunciadas equivalen a una enorme transferencia de ingresos de la clase trabajadora y de los sectores populares al gran capital nacional e internacional, acentuando aún más las tendencias observadas bajo el gobierno peronista, y representando también un salto en la deuda del Estado en dólares y por lo tanto una mayor dependencia de los Estados Unidos y de las instituciones monetarias internacionales bajo su dominio.
Con este decreto, Javier Milei busca destruir los fundamentos del derecho laboral y la soberanía nacional y garantizar el expolio del país, transformándolo en una semicolonia de Estados Unidos. La voluntad de limitar el derecho de huelga para determinados ámbitos como educación, transporte, salud, energía, entre otros, así como la modificación de la legislación laboral pública, la extensión arbitraria del período de prueba incluido en la legislación laboral, la reducción de remuneraciones , la abolición del pago de horas extras,... son un grave ataque a los derechos laborales conquistados por las luchas de la clase obrera. Según el Partido Comunista de Argentina, la aplicación del DNU “ pondrá a la clase trabajadora argentina en condiciones de semiesclavitud ”.
La apertura a la privatización de los medios públicos, la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, ARSAT, Aerolíneas Argentinas y las empresas públicas en general, es una subasta al mejor postor del patrimonio construido con el trabajo acumulado de generaciones.
Este decreto, sumado al protocolo represivo que lo acompaña, es una declaración de guerra contra los trabajadores y el pueblo. Es la violencia de la clase dominante en todas sus expresiones, por lo que ya temiendo importantes movimientos sociales y perseguidos por el movimiento de los piqueteros [2] el poder decidió prohibirlos. La Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó el 14 de diciembre un protocolo con tintes militares que prohíbe pura y simplemente manifestaciones en las carreteras y calles. Esta campaña de prohibición y terror no impidió que se llevara a cabo la movilización, con procesiones marchando por las calles de Buenos Aires y en varias ciudades del país.
Ante esta situación, está en la agenda la cuestión de una acción unida para derrotar el DNU, en las calles, en los lugares de trabajo, en el Congreso y en el poder judicial. Como afirma el Partido Comunista de Argentina en un comunicado reciente: " Por la defensa de todos los sectores atacados por el régimen de Milei, vamos a la coordinación de todas las luchas, al paro general y a una gran marcha federal multisectorial". ¡con el DNU de saqueo y entrega! ”